CÓDIGO DEONTOLÓGICO DEL FORMADOR Y DEL PROFESOR DE YOGA

Dadas las características de las técnicas y prácticas de yoga y la enorme versatilidad de las mismas, se precisa destacar que este código deontológico se ha realizado desde los principios éticos que toda actividad humana tiene que tener presente, ya que la ética se compone de valores aplicables y exigibles a todo ser humano, al margen de sus creencias. Nos basamos pues en la ética dado que las creencias son de carácter subjetivo y parten de criterios de índole moral o religioso (los Yamas y Nyamas, las Paramitas, etc. ya definen en si mismas las normas morales a seguir por parte de todos aquellos que se adhieren a ellas).
 
PRINCIPIOS GENERALES
 
1. La formación y la enseñanza del yoga constituyen una profesión autónoma y con identidad propia dentro del ámbito de la sociedad y su objetivo es aumentar, preservar, enseñar y restablecer (en algunos casos) la milenaria ciencia del yoga.
2. El yoga reconoce la salud psíquica y física como una de las bases del desarrollo integral del ser humano; por ello su práctica debe velar para que el derecho a gozarla se haga efectivo en la mayor amplitud posible, poniendo al alcance de la población todos los medios que sean de su competencia.
3. El sistema de desarrollo personal pertenece al ámbito de actuación propio del profesor de yoga y, en consecuencia, éste asume la responsabilidad de procurar su mejoría así como su promoción y extensión a todos los seres humanos en aplicación del principio de universalidad del yoga.
4. El respeto estricto de los derechos humanos y sociales del alumno es el principio básico de actuación del profesor de yoga que deberá comprometerse en su defensa y promoción.
5. Ningún profesional puede ser discriminado por sus condiciones o convicciones personales o por motivos diferentes a la ética y a su capacidad profesional.
6. Todo profesor debe conocer sus responsabilidades y, en consecuencia, los límites de su actuación profesional.
7. El ejercicio profesional del formador de profesores de yoga se rige por las normas deontológicas de este código. Por lo tanto, todo miembro de la Appya está obligado a seguirlo fielmente y a hacer respetar sus preceptos.
 
RELACIONES CON EL ALUMNO
 
8. Las enseñanzas del profesor de yoga nunca podrán ser discriminatorias ni limitadas por consideraciones de nacionalidad, raza o tendencia política, ni tampoco por diferencias de nivel social, de género o por las preferencias sexuales de sus alumnos.
9. Independientemente de los legítimos ingresos del profesor, la atención al desarrollo del alumno debe prevalecer por encima de cualquier otra conveniencia y nadie puede ser calificado por razones diferentes a las profesionales.
10. El profesor de yoga debe respetar el derecho del alumno a decidir respecto a su cuerpo y por lo tanto en la práctica de los asanas, procurará que su intervención en el desarrollo de los mismos haya sido autorizada libremente y consentida por parte del alumno.
11. Con la finalidad de facilitar la decisión del alumno para desarrollar las prácticas de ejercicios concretos, asanas, bandhas, kriyas, pranayamas, mudras, etc. el profesional debe facilitar, de forma comprensible, la naturaleza y el alcance de los mismos ofreciéndole la información adicional que solicite.
12. El profesional del yoga debe mantener en secreto toda la información que reciba por parte del alumno y sólo puede hacer uso de la misma, sin divulgar los datos personales, por razones docentes o estadísticas.
13. La atribución ante el alumno de características terapéuticas, poderes (Siddhis) o cualquier otra realización de índole diverso por parte del profesional, que pueda generar expectativas y confusión al alumno en cuanto a la conveniencia de ser formado o tratado por éste, quedan expresamente sancionadas en este código.
14. Las condiciones físicas o mentales del alumno que muestre su deseo de ser formado como profesor de yoga, no serán necesariamente inconveniente para la atención y trato profesional por parte del formador. Por el contrario, los derechos del alumno deben ser adecuadamente respetados para asegurarle el reconocimiento de su dignidad y del estudio serio de su petición en función de sus características.
15. El profesor de yoga tiene derecho a cobrar los honorarios que le corresponden con motivo de su trabajo, valorándolos según los criterios mínimos que dicte la Appya.
16. El profesor de yoga debe colaborar y desarrollar los programas de investigación que tengan como objetivo el conocimiento y profundización de las técnicas de yoga.
17. En general el profesor de yoga debe de ser partícipe, junto con el resto de los seres humanos, en la responsabilidad de proveer las necesidades de la población en todo aquello que aumente la calidad de vida de la misma.
 
RELACIONES CON OTROS PROFESIONALES
 
27. A partir del B.O.E. 4 de Agosto del 2011, para ejercer de formador de profesores de yoga, es recomendable adherirse a la normativa y ejecución descritas en el mismo para desarrollar los cursos de formación.
28. Todos los miembros de Appya se comprometen a adaptar sus cursos de formación a la mencionada normativa vigente en cuanto a temario y número de horas.
29. Dado que la Appya, entre otras cosas, constituye un instrumento de defensa y representación de los profesionales del yoga de nuestro país, todos sus socios deben contribuir a su sostenimiento en el más amplio sentido, respetando sus estatutos, código deontológico y demás normas sociales, otorgándoles la consideración debida.
30. Los miembros asociados a la Appya tienen la obligación de promover la cualificación de la formación del profesor de yoga y evitar el intrusismo.
31. El formador de profesores de la Appya debe contribuir en la defensa de sus derechos y principios establecidos en este código y en los estatutos de la Asociación.
32. Los miembros de la Appya deben aceptar, en caso de que la situación se diere, el resultado del arbitraje que, por razones de asuntos estrictamente profesionales, dicte la directiva de la Asociación.
 
EL EJERCICIO PROFESIONAL
 
33. Sea cual sea el régimen profesional que adopte el formador, éste debe ejercer su actividad respetando los principios de este código y promoviendo su seguimiento en su ámbito de actuación.
34. Para seguir en constante evolución dentro del ámbito personal y profesional, el profesor debe procurar la constante actualización de sus conocimientos técnicos y profesionales.
35. El profesor de yoga debe poner siempre al alcance del alumno todos los recursos de que disponga con el fin de facilitar su correcto aprendizaje.
36. Todo miembro de la Appya se compromete a seguir las regulaciones que su comunidad autónoma solicite para estar dentro del ámbito legal de la profesión.
37. Todo miembro de la Appya cumplirá fielmente con los aspectos fiscales que su actividad profesional requiera.
38. Todo miembro de la Appya tiene que tener el seguro de responsabilidad civil acreditado en su condición laboral de profesor de yoga.
39. Todo miembro de la Appya se compromete a seguir las normas de protección de datos.
 
INTERPRETACIÓN Y ADECUACIÓN DEL CÓDIGO
 
40. La interpretación y aplicación de los principios contenidos en este código deben evolucionar y ajustarse a la realidad en la que están inmersos, por tanto deberá realizarse su adecuación según la evolución de los cursos de formación para profesores de yoga y las posibles variaciones que en términos de regulación puedan darse desde la redacción del mismo.